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Las plantas que necesitan fuego

Hoy les voy a contar algo que aprendí en la Olimpiada Internacional de Matemáticas que se llevó a cabo en Sudáfrica, hace ya varios años.

Resulta que allá hay una franja de vegetación que se llama fynbos. En ella hay muchas especies de plantas. Pero algunas de ellas tienen una característica especial: para que las semillas germinen tienen que ser expuestas a altas temperaturas. Esto usualmente se hace con fuego directo.

Es lindo y anti-intuitivo que a veces, para que pueda germinar una planta, se tenga que exponer a un incendio.

Pueden leer más de la convivencia fuego-plantas aquí:
https://www.britannica.com/list/5-amazing-adaptations-of-pyrophytic-plants?

El salario de los jueces y la Constitución

Primera parte

Recientemente El Universal publicó una nota: «Suspende Corte reducción salarial de AMLO» (enlace abajo). Me gustaría tomarlo como ejemplo de un título, en el mejor de los casos, mal hecho, y en el peor un título intencionalmente polarizante.

De lejos el título da dos impresiones, la de «lero lero, AMLO no va a poder cumplir con nada de sus promesas» y por otro la de «qué terribles son los jueces». Cada quien puede extrapolar el título como guste y mostrarlo como evidencia de su postura política.

Pero el título es muy engañoso. La situación no está tan terrible como parece. Les cuento lo que encontré leyendo la nota, artículos relacionados y unos cuantos cachos de las reformas constitucionales y sus artículos transitorios.

Como contexto, los diputados fijan los sueldos de los funcionarios de gobierno. El logro de que se aprobara la Ley Federal de Remuneraciones es que regula cómo los diputados los asignan (histórico por sí mismo). Lo que los jueces suspendieron es la aplicación de esta Ley Federal de Remuneraciones para este ciclo, en lo que se aclaran recursos legales presentados por la oposición. La parte importante es: aunque la Ley esté suspendida, de cualquier forma, los diputados pueden fijar casi todos los salarios como gusten.

Incluso el artículo de El Universal lo aclara tangencialmente: «la medida de suspensión no impide aumentar o reducir los sueldos como así lo consideren». Siendo mayoría la facción de Morena, de cualquier forma establecerán las disminuciones de sueldos que se buscan. Bueno, casi. Esto es seguro en el caso del ejecutivo y legislativo.

Con el caso judicial, la medida es más complicada de ejercer. Como referencia, pongo un documento de artículos transitorios más abajo. Lo relevante es el artículo tercero transitorio de la página 70.

Pero bueno, para no confundirlos con términos legales, va un resumen. En efecto, parece ser que los salarios del poder judicial (ministros, magistrados y jueces) están blindados por el momento. De acuerdo al artículo citado, ellos tienen derecho a que no se baje su sueldo mientras dure su cargo. Hay que notar que este artículo transitorio fue decretado por EPN. Bastante criticable en vista de la diferencia abismal entre los salarios del poder judicial y la población promedio.

¿Esto quiere decir que ya valió la propuesta de AMLO para sueldos? Siendo matemáticamente estrictos, pues sí la tiene difícil de cumplir en su totalidad. Pero la vida no es matemáticamente estricta. Por el momento los diputados sí pueden efectuar las reducciones que quieren en el ejecutivo y el legislativo (al presidente, senadores y diputados), pero para el judicial se tendrá que realizar un cambio constitucional, que es más difícil pues la mayoría que se requiere tiene que ser, eh, mayor. Aquí es importante una presión social hacia diputados de la oposición y hacia los magistrados mismos.

Me gustaría agregar que la propuesta de AMLO no sólo incluye bajar los sueldos a los que ganan mucho en el gobierno, sino también subir sueldos a quienes ganan poco. Esta parte también se va a poder realizar.

En resumen: sí se están dando pasos concretos, evidenciables y tempranos hacia el cumplimiento de una de las promesas de campaña.


Segunda parte

Hoy me eché otro clavado en La Constitución, sus reformas y artículos transitorios para entender de fondo la polémica nacional de reducción de sueldos al poder judicial.

Es medio una continuación de mi post anterior. Como contexto, el otro día mencioné que la reducción de salarios es fácil de implementar en el poder ejecutivo y en el legislativo, y que la facción de Morena y aliados puede pasar la disminución correspondiente, avanzando hacia cumplir las promesas de campaña de la plataforma. Lo que no era claro es qué pasaría con jueces, magistrados y ministros.

Por una parte, los representantes del poder judicial dicen que La Constitución apara su derecho a que no se les bajen los salarios. Por otro lado, la Cámara de Diputados dice que La Constitución los respalda pues afirma que nadie debe poder ganar más que el presidente. Lo curioso: ambos tienen razón.

El artículo 94, en su antepenúltimo párrafo, dice «La remuneración… (de servidores judiciales)… no podrá ser disminuida durante su encargo.» El artículo 127.2 dice: «Ningún servidor público podrá recibir remuneración (…) mayor a la establecida para el Presidente…».

Viniendo de un contexto matemático, uno gritaría «¡Contradicción! Por reducción al absurdo La Constitución no existe. QED.». Pero no podemos hacer eso en la vida real. Desde mi punto de vista, el desahogo de la situación va por la siguiente vía.

Hay que comenzar haciendo una distinción entre tener un derecho, ejercerlo y ejercerlo responsablemente. Las tres son cosas substancialmente diferentes. Consideremos el derecho a la libertad de expresión. Es perfectamente válido tenerlo. Yo, como ciudadano, puedo ejercerlo (dando mi opinión, comentando con terceros, etc) o no (sólo aceptando opiniones ajenas, etc). La Constitución otorga el derecho, pero no forza su uso. Pero más aún, aunque este derecho esté otorgado, es incorrecto ejercer el derecho de manera irresponsable. Un ejemplo sería ejercer el derecho de libertad de expresión para incitar al odio o propiciar la calumnia, lo cual choca con otros derechos constitucionales otorgados. Hasta ahora en lo que quiero hacer énfasis es en que, incluso existiendo «derechos constitucionales contradictorios», hay principios subyacentes adicionales que nos dicen si algo es correcto.

Con esto en mente, tenemos dos artículos constitucionales contradictorios: uno que forza a bajar el sueldo de funcionarios judiciales, y otro que les otorga el derecho de mantener el sueldo que tienen. Los jueces, magistrados y ministros tienen ese derecho constitucional, pero no están obligados a ejercerlo. Ejercerlo perjudica de manera directa a otro principio constitucional, pero además de manera secundaria afecta a todos los terceros que no se pueden beneficiar si se impide la disminución de sus sueldos. Desde mi punto de vista, el que los miembros del poder judicial quieran ejercer su derecho dado por el artículo 94 entraría en el «uso irresponsable de derechos», sobre todo en vista del contexto de disparidad socioeconómica que tenemos.

En resumen: ambas partes tienen apoyo de (y por lo tanto violan) principios constitucionales. No tiene caso citar al 94 o al 127 y clamar que «el otro bando es un anticonstitucionalista», si a la par se ignora que el otro artículo también está ahí. Ya que ambos artículos están ahí, ¿cuál es la decisión que refleja mejor los intereses conjuntos del pueblo mexicano? ¿cuál es la intención que tenían esas leyes originalmente? ¿en cuál situación ambas partes ejercen (o no) sus derechos de manera más responsable?

Mi respuesta se infiere de mi texto. ¿Qué piensan ustedes?

El enfoque del proyecto de AMLO

Hoy entra Andrés Manuel López Obrador como presidente de México. He estado pensando en este evento. Me gustaría ofrecer algunas palabras al respecto.

Con lo que me gustaría empezar, es con decir que la presidencia de AMLO y su toma de decisiones no va a estar pensada en ti, quien formas parte de mi círculo social. La mayoría de mi círculo social es talentoso y está saliendo adelante en la vida. Nuestras familias han luchado, pero ello no quita que la gran mayoría de nosotros empezamos desde un punto cómodo. La presidencia de AMLO está enfocada principalmente en el más de 50% de personas en México que no vemos, que batallan por llevar alimento a sus casas y que optan por tomar caminos extremos. Ese es el discurso de campaña y no nos tiene que sorprender. Van a ser seis años en los que las decisiones de gobierno no será obvio cómo cuadran con nuestro contexto de clase media para arriba. Personalmente lo veo bien, y cuadra con mi filosofía de vida. El discurso de «esforzarse para salir adelante» sólo tiene sentido si a todos se les ofrecen las mismas oportunidades.

El siguiente punto que quiero mencionar es que esta predilección de toma de decisiones no va a desatar ningún malestar irreparable en este círculo social. Me angustia y me apena el alarmismo con el que algunos pocos de mis contactos advierten de un apocalipsis económico-social. Lo digo con todas sus letras: esto no va a ser así. AMLO y su equipo seguro tendrán errores, pero no vienen con radicalizmos idiotas. Los cambios que quieren meter los meterán desde las figuras legales correspondientes y sin abuso de poder. Las cámaras ya están presentando iniciativas anti-corrupción, de abolición de fuero, de reducción de salarios a altos funcionarios, etc. Algunas pasarán, algunas se atorarán, pero todas estas son históricas. Están regresando el poder a la gente. Mucho, mucho más de lo que se puede decir de gobiernos anteriores quienes se aferraban a sus cargos, prestaciones y beneficios políticos.

Lo tercero es que esta transición de poder hacia la ciudadanía va a venir con gran responsabilidad tanto para el gobierno como para la gente. Esto lo vimos en recientes días con la realización de las encuestas. Algunos en el FB criticaban el «preguntar a la gente cosas de las que no saben». La crítica me parece totalmente desubicada. El problema no es pedir la opinión de la gente, sino, precisamente, la falta de conocimiento causada por el mismo gobierno prefiriendo tener una sociedad entretenida que informada. Y no, no estoy cegado de los errores logísticos que tuvieron estas encuestas. De hecho critico la forma en la que se realizaron, pero admiro el fondo que tienen. Habrá que seguir practicando informar y consultar a la ciudadanía para que cada vez nos salga mejor y mejor.

Finalmente, me gustaría reiterar las palabras con las que empecé el año. La política es, por naturaleza, polarizante. Pero no por ello nos tenemos que dejar llevar por esta inercia. La política es también una oportunidad sensacional para continuar aprendiendo. En vez de hablar hacia el mundo desde el bando de los chairos, o desde el bando de los fifís, sería genial que discutiéramos desde el bando de los físicos, de los economistas, de los desempleados, de los artistas, de los matemáticos, etc. No como una competencia, sino como una colaboración. En vez de mencionar «lo horrible o fantástica que es una decisión», puedes compartir mucho más si explicas la teoría teológica, ecológica, social o experiencia personal desde la que basas tu opinión. Así aprendemos más y aprendemos a ver el mundo desde distintos ojos.

Si algo se ganó indudablemente en estas elecciones, fue por lo menos esperanza. No la tiremos a la basura. ¿Qué tal que la guardamos en la mesita de noche y la vamos dosificando durante el sexenio para que sigamos confiando en que podemos hacer las cosas mejor para todos?

Unas palabras para mi tío Juan

El día de ayer murió un tío, hermano de mi mamá. Su nombre era Juan José Sandoval Rodríguez.

La muerte es algo inevitable y terrible. Pero a la vez es una oportunidad de descanso y de recuerdos. Después de la vida, vivimos a través de lo que queda en la memoria de nuestros seres queridos, y en ese sentido me gustaría recordar un poco a mi tío y hacerlo vivir, si me permiten, por lo menos unos segundos en sus mentes.

La mayoría de los recuerdos que tengo de él provienen de mi infancia. Con el paso de los años nos alejamos un poco, mis recuerdos tempranos permanecen. Se que de profesión era arquitecto, y de lo poco que conocí de su vida supe que hacía su trabajo bien. Pero recuerdo más que eso, principalmente recuerdo reuniones familiares, en aquellos años en los que mi hermano y yo éramos niños. Recuerdo tardes alegres en los que él y su esposa cantaban. Recuerdo una excelente decoración en su casa. Carnes asadas y un gran bar del cual en ese entonces yo no podía (ni quería) beber. Mi tío nos enseñó a mi hermano y a mi a jugar backgammon. Tenía un piano eléctrico con el que nos dejaba experimentar. En general me queda la impresión de que disfrutó de la vida en varias de sus aristas.

Este es el primer familiar tan cercano que pierdo desde mi infancia. No se muy bien cómo lidiar con esto, aunque no se si exista alguien quien sepa lidiar con ello. Es más difícil hacerlo a la distancia, estando separado de mis seres queridos. De cualquier forma, agradeceré mucho su apoyo a distancia, y así mismo ofrezco a nuestros seres queridos en común el apoyo que pueda dar desde acá.

R.I.P.

Aborto y la taxonomía de los embarazos no deseados

Introducción

En estos días las redes sociales están repletas de comentarios que discuten la legalidad del aborto. Si bien es un tema interesante por sí mismo, el reciente proceso en Argentina para determinar su legalidad ha sido catalizador para que decenas de personas viertan sus opiniones al respecto. Debido a que es un tema muy polémico, a veces las discusiones no se encuentran en el mismo nivel retórico y esto genera caos y antagonizmos.

La idea principal de esta entrada no es dar mi punto de vista acerca de algunas aristas del problema, aunque hablaré de ello hacia el final. Más bien la principal razón por la que escribo esta entrada es para dejar en claro los diversos niveles de discusión del tema, de modo que ayude a tener discusiones más informadas y conciliatorias.

Los problemas principales

Hay dos situaciones con las que queremos lidiar. La más discutida es la siguiente.

Situación 1: Una mujer (o una pareja) ya se encuentra en una situación de embarazo no deseado. Lidiar con esto incorrectamente trae consecuencias severas.
Problema 1: Lidiar de la mejor forma posible con este embarazo no deseado.

Por supuesto, sin un marco ético este problema no está bien definido. ¿Qué es «la mejor forma»? ¿Qué es lidiar? Mencionaré eso en breve, pero sígueme la corriente por un momento antes de entrar a esos detalles.

La Situación 1 es corolario de otra situación:

Situación 2: Existen los embarazos no deseados.
Problema 2: Erradicar o minimizar la cantidad de embarazos no deseados

De nuevo, hay que precisar términos. Pero estoy seguro que a estas alturas podemos estar de casi de acuerdo en las siguientes cosas:

  • Son problemas diferentes. El Problema 1 asume que ya se dio un embarazo no deseado y lo que se pregunta es la mejor forma de lidiar con él. El Problema 2 se pregunta por un paso antes del embarazo no deseado.
  • Ninguno de los dos problemas se puede resolver en su totalidad. Siempre habrá excepciones que se escapen a las precauciones tomadas. A lo mejor que podemos apuntar es a intentar resolverlos de manera óptima.
  • Si quieremos minimizar las «consecuencias severas» del Problema 1, entonces tenemos que lidiar con ambos.
  • El Problema 1 tiene más matices éticos y espirituales que el Problema 2.

Sobre la Situación 1

Supongamos por el momento que una mujer (o pareja) tiene un embarazo no deseado. «Lo mejor» que se puede hacer depende mucho del sistema de valores de cada persona.

Por un lado, para alguien de pensamiento progresista la madre tiene derecho absoluto sobre su cuerpo y debería poder abortar si así lo desea. Bajo este punto de vista el estado debe de permitir de manera legar ejercer el aborto para minimizar los riesgos inherentes a los abortos clandestinos. Llevando este punto de vista más al extremo, el estado incluso debe proveer mediante la seguridad social el acceso gratuito a la interrupción del embarazo.

Por otro lado, para un católico fundamentalista se tiene que respetar la vida desde la concepción. Sus creencias le dicen que incluso a los pocos días el ente concebido tiene un alma, y que su derecho a la vida está por encima del derecho de la madre para decidir qué hacer con su cuerpo. Desde este sistema de creencias existen otras formas de lidiar con el aborto clandestino: apoyar a la madre durante su embarazo, encontrar un destino para el hijo no deseado, educar con respecto a los riesgos de los métodos caseros de aborto.

Idealmente, dentro de una sociedad laica, tenemos que abstenernos de permitir que nuestra espiritualidad interfiera con los asuntos de estado. Lo más adecuado sería actuar de manera objetiva y científica. Pero no creo que esto sea posible en este momento. Lo más acertado es orientarnos por la ciencia y las respuestas parciales que tiene con respecto a conexiones neuronales, impulsos nerviosos y conciencia de uno mismo.

Sobre la Situación 2

Lo que me gusta de la Situación 2 es que estudiarla es mucho más objetivo que estudiar la Situación 1. Más aún, el análisis de la Situación 1 pone mucha carga en la (o las) víctimas del embarazo no deseado. Resolver el Problema 2 ataca el problema de raíz, quita la carga de responsabilidad de abortar o no de las víctimas, y la pone sobre las políticas públicas o los perpetradores.

Discutamos la Situación 2 entonces. Lo que buscamos ahora es minimizar la cantidad de embarazos no deseados. Es definitivamente un problema grande y problemas grandes requieren buenas soluciones. En matemáticas usamos el método de divide-y-conquista para encontrar sub-problemas pequeños que sean más fáciles de atacar. Para determinar estos problemas en el caso del aborto, conviene establecer una taxonomía de los embarazos no deseados. A continuación propongo una taxonomía ejemplo que, si bien no afirmo que sea óptima, por lo menos cubre una gran cantidad de los casos.

Me gustaría empezar con los embarazos no deseados consecuencia de una relación sexual no consensuada. En este caso estamos en el área de violencia intrafamiliar, abuso de poder y de delincuencia. Este es el problema que atienden iniciativas como #MeToo. Se tienen que implementar políticas que faciliten que la víctima hable, que sea escuchada y que los culpables tengan el castigo que merecen.

De este modo, supondré ahora que el embarazo no deseado es consecuencia de una relación sexual consensuada. Para determinar cómo disminuirlos, me parece que de entre ellos hay que distinguir aquellos en los que no se tuvo prevención, y aquellos en los que sí.

Cuando digo que el embarazo fue a causa de no tener prevención, pienso en varias posibilidades. Una es que no haya intención de prevención por malicia de alguna de las partes (hombre o mujer), con lo cual de nuevo caemos en el tema de violencia. Otra es que no haya intención de prevención por ignorancia, para lo cual necesitamos buenas políticas de educación sexual. Finalmente, pienso en los casos en los que aún con la intención de tener prevención, no la hay por falta de medios económicos. Aquí debe haber un esfuerzo de seguridad social para proveer métodos anticonceptivos de manera gratuita.

Con una naturaleza distinta están los embarazos no deseados en donde sí hubo prevención. Pero hablo no sólo de una prevención «light» en la que se usa sólo condón o sólo pastillas anticonceptivas. Me parece que estas medidas mínimas siguen cayendo en la falta de educación sexual. A lo que me refiero es a una discusión seria con la pareja para evitar el embarazo no deseado en la mayor medida posible: usar más de un método, tener un plan de acción para un condón roto, etc. Un embarazo no deseado bajo estas circunstancias es, desde mi punto de vista, de los que no se van a poder erradicar: son verdaderos accidentes.

Idealmente, se tienen que establecer políticas públicas mediante las cuales sólo la ínfima cantidad de embarazos correspondientes a los verdaderos accidentes tengan que pasar a ser tratados en la Situación 1.

A título personal

Yo no creo en la vida desde la concepción. En general soy de pensamiento progresista. En mi muy particular punto de vista:

  • Se requiere atender tanto la Situación 1 como la Situación 2, pero…
  • … idealmente un embarazo no deseado debería ser algo muy, muy excepcional y hacia allá hay que ir, por lo que…
  • … hay que invertir más energía y recursos públicos a la Situación 2.
  • Mientras sigan existiendo embarazos no deseados, deben existir opciones legales para interrumpirlos. Cada persona (paciente o médico), debe tener el derecho de ser partícipe, o no, del aborto de acuerdo a su sistema de valores y creencias, así como su circunstancia.

Algunos casos esquina

Hay preguntas tangenciales que también surgen en las discusiones sobre la legalidad del aborto. Si bien desvían el tema de los problemas principales, también vale la pena estar atentos a su existencia para mantener el debate enfocado y tal vez para discutirlas en su momento.

  • Si una madre prosigue con el embarazo no deseado, ¿eso necesariamente implica que tiene que proseguir con la maternidad?
  • Si una de las partes responsables del embarazo (o un tercero ) quiere al hijo, pero la otra no, ¿el embarazo debe proseguir?
  • ¿Hasta las cuántas semanas se debe permitir el aborto?